—¿Qué te pasa?

—Nada. (Es solo la tristeza de la decepción. La tristeza de no haberlo conseguido. De no ser capaces de ser felices. De una vida con más penas que alegrías. Es la ausencia del amor que esperaba recibir. Es la impotencia de estar perdidos en un desierto sin saber a donde debemos caminar. La rabia de que nos sintamos tan solos pese a estar juntos. De no haber sido capaces de hacernos feliz) No me pasa nada.

Y siempre decimos que no pasa nada. No vaya a ser que un día, por no decirlo, pase algo.

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