El mar está en calma. Como una sábana recién planchada flotando por el aire que entra por la ventana, antes de posarse sobre el colchón de la cama. Y, sin embargo, una guerra descomunal se germinaba en los fondos marinos. Una corriente germinada muy lentamente empezaba a dejar los primeros desórdenes en un, hasta ahora, descansado lecho marino.

A través de aquella ventana por la que se veía un mar infinito hasta el horizonte todo parecía en calma. Pero la calma nos impide ver lo que realmente se esconde detrás.

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