La ira

Sus pulmones respiraban fuego. El interior de su cuerpo estaba lleno de humo y calor. Se movía con los ojos inyectados en sangre, buscando un lugar donde proyectar su ira. Su cabeza ya no razonaba. Había perdido toda la capacidad de razonar o de pensar en estado de calma. Sólo movía su cuerpo de un Continue Reading