El paso del tiempo

El chico se acostó en cama. No tardó en sorprenderse de la satisfacción y descanso que le proporcionaba estar acostado.

Se quedó mirando el techo. Reflexionando sobre sus cosas. Al otro lado de la ventana las nubes se hicieron a un lado y permitieron la entrada del Sol por la ventana hasta impactar directamente en la cara del chico.

Entonces cerró los ojos.

Cuando despertó se sintió incómodo. Las rodillas le dolían como si acabase de correr una maratón. Su cabeza tenía un dolor encima del ojo que le estaba matando y un hormigueo le incomodaba en sus dedos de las manos.

Sin saber muy bien como, empezó a sentirse mayor. Ya no era un chico joven, si no que, en su interior, la edad había avanzado tan rápido que se sentía casi un anciano.

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Cuando te conviertes en padre

Hace no mucho tiempo estaba acostado en el sofá de casa de mis padres. Era por la mañana de un sábado y estaba viendo unos dibujos de La banda del patio. Entonces, como cualquier chaval de mi edad, mis obligaciones se debían a cosas sin importancia. Me limitaba a disfrutar la vida de la forma en que me llegaba a través de mis padres. Ellos se ocupaban de todo.

Ahora, de un día para otro, te ves asumiendo más responsabilidades de las que eres capaz. Las exigencias son mayores y has pasado de estar acostado en un sofá a estar en medio de una selva donde todos los animales tienen un cuchillo entre los dientes.

Entonces comprendes a tus padres. Ahora eres uno de ellos.

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La depresión

El Sol se escondió. En algunos lugares lo hizo bajo unas nubes. En otros, detrás del mar.  Otros lo vieron esconderes detrás de unas montañas. El caso es que se fue, casi sin que nadie se diera cuenta hasta que la oscuridad desplazó la luz y la gente empezó a mirar al cielo.

Al principio la gente pensaba que sería un eclipse o que la noche, aquel día, había llegado antes y no se preocupaban. Pero el tiempo siguió pasando y poco a poco la intranquilidad se fue propagando por toda la gente. La oscuridad seguía reinando por todo el territorio y hacía ya muchas horas que el Sol no hacía acto de presencia.

Mucha gente cayó enferma debido a la falta de luz solar. Nadie tenía una explicación y tampoco se decidían por investigar lo que le había pasado el Sol.

Poco a poco, las personas se fueron acostumbrando a la oscuridad. Y casi sin darse cuenta, llegó un tiempo en el que el Sol empezó a ser una leyenda que nadie se creía. La humanidad se había acostumbrado a vivir en la oscuridad. Y lo que es peor, se habían dejado oscurecer sus propias almas.

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