El único

Todos los días iba a trabajar a su oficina. Una oficina de casi 200 metros cuadrados. Demasiado grande. no sé para qué necesito tanto espacio. Su mesa estaba en una esquina, al fondo de la oficina y casi al lado de una ventana que daba a un muro. Todos los días, al llegar, lo primero que hacía era encender el aire acondicionado. Allí trabajaba todo el día, haciendo una pequeña pausa para comer la comida que se había traído de casa, y seguía las mismas horas por la tarde delante de su ordenador, jugando a videojuegos (aprovechando que nadie le veía)  o leyendo una y otra vez las mismas páginas web.

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