Una cita bajo la lluvia

Al salir del restaurante llovía de una forma que parecía que llevaba una semana lloviendo. Ninguno de los dos se fijó en eso. Solo importaba la eternidad de esa noche. Era como soñar sabiendo que estás en un sueño y puedes cambiarlo todo para que sea maravilloso. Así estaba siendo esta noche para ambos. Todo tenía un fin, lamentablemente, también para ellos dos. Y aquella noche se estaba acabando. Él la acompañó hasta su casa, no demasiado lejos, andando ya que el taxi era demasiado rápido y ninguno de los dos quería ni pensar en arañarle un segundo a la cita. Pasearon bajo un gran paraguas, que no impidió que terminasen con los pantalones totalmente empapados, hasta su portal. Hablaron sobre su próxima cita. Quizás algo más larga. Una escapada en coche a una ciudad donde fueran desconocidos.

Se despidieron con un beso. Pero fue una despedida de mentira. Poco tiempo después volverían a hablar; cada uno en su cama con los teléfonos en las manos, esperando impacientes a que llegue el siguiente mensaje.

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