Dolor interior

Aunque la frente de su cabeza hacía tiempo que ya estaba sangrando siguió dándose cabezazos contra la pared. Su habitación estaba casi a oscuras. La única luz que entraba se colaba entre los agujeros de la persiana. Un tic-tac de un reloj marcaba el compás de Alberto, quien llevaba más de veinte minutos dándose cabezazos Continue Reading