Siempre juntos

Habían pasado todo el día juntos, y ahora les tocaba despedirse. Y como hacían casi siempre que se despedían, lo hacían al pie del portal entre besos y una última charla. Ella, al ser de natural más baja, aprovechaba para subirse al peldaño de la entrada del portal y así ponerse a su misma altura. A él le gustaba que hiciera eso, a fin de cuentas estaban enamorados.



– Bueno, otro día más juntos. No sé cómo darte las gracias por estar conmigo. – Él le cogió las manos y se las acarició con el pulgar formando corazones.


– Boh.. no seas tonto… No me tienes que dar las gracias.. Me gusta estar contigo.- Era uno de esos momentos en los que ella se daba cuenta de que estaba siendo cursi, pero disfrutaba siéndolo porque afianzaba más el enamoramiento que había entre ellos.



Él, que no había dejado de mirarla a los ojos mientras hablaba, le soltó las manos y la abrazó por la nuca para darle un beso de despedida. Mientras la besaba, con la mano paseaba suavemente por el cuello para hacerle cosquillas y subirle la emoción del momento.



– Me encantan tus besos de despedida. – Dijo ella sonriendo.
– Pues ojalá no te los tuviera que dar nunca.




Cuando él llegó a su casa sintió que le faltaba algo. Era esa necesidad de estar con una persona. Tenía claro que se había enamorado de ella pero también sentía que necesitaba dar un paso más con ella. Decidió que la próxima vez que estuviera con ella le propondría irse a vivir juntos.

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