Un pequeño Dios

Xoan estaba detenido en el borde de la acera, en posición de estar listo para cruzar en cualquier momento. Miraba fijamente al semáforo, desafiándole con la mirada.

– ¿No cruzas?
– ¿Por qué tengo que cruzar? -Respondió Xoan.
– Porque el semáforo está verde para peatones, y rojo para vehículos. Es ahora cuando tienes que cruzar.
– Pero yo no quiero cruzar ahora.
– Puedes quedarte ahí esperando a que se ponga en rojo, y luego otra vez en verde para que puedas cruzar.
– Pero yo no quiero cruzar cuando él me lo diga. Cruzaré cuando yo quiera.
– No puedes cruzar por aquí cuando quieras, puede ser peligroso. Tienes que hacerlo cuando el semáforo se ponga en verde para peatones.
– Entonces no cruzaré por aquí.

Xoan se dio media vuelta y siguió caminando por la acera hasta que encontró un paso de peatones sin semáforo, donde, en el momento que estimó oportuno, cruzó la calle obligando a detenerse a los vehículos. Realizó la misma operación en todos los cruces que se encontró hasta que veinte minutos después se encontró por fin al otro lado del semáforo inicial.

– Pensé que ya no volverías.
– Me ha llevado más tiempo, y estoy más cansado. Pero durante veinte minutos la ciudad ha jugado bajo mis normas.

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1 Thought.

  1. Todos los días, miles de decisiones. Sí… No…A.. B… Aceptar que manden sobre tí porque son las normas y siempre se ha hecho así. Pero cuando hay otro camino ¿qué haces? ¿El camino recto y fácil que coge todo el mundo? ¿O el alternativo camino sinuoso y desconocido que siempre dejas para mañana?

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