Se despertó envuelto en sábanas blancas. Se levantó asustado porque no reconocía la habitación donde estaba. La cama era más pequeña de lo habitual. “¿Dónde está mi cama grande?” pensó. Se levantó con miedo, pero pronto reconoció su casa. No era la misma, había cambiado, pero era su casa. Los colores de las paredes ya no eran los mismos. Su armario ya no estaba en el mismo sitio y el espejo ya no mostraba su reflejo.

Salió al pasillo, y se encontró más de lo mismo. En el suelo, una alfombra de múltiples colores le dio la bienvenida. Las lámparas del techo bailaban en un juego de música silenciosa y los cuadros habían cambiado su posición.

Entonces comprendió que ahora todo había cambiado. Ya nada era como antes. Pero ¿cuál era la realidad? ¿Lo que hasta anoche le habían mostrado sus ojos, o lo que tenía ahora bajo sus pies?

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