– Te toca mover.
– Ya lo sé.
– Pues vamos, no tenemos todo el año.
– Calma, ¿vale? Yo voy a mi ritmo.
– Mueve una pieza ya, vamos… No podemos estar toda la vida esperando a que te decidas.
– Mira, no quiero equivocarme. Voy a pensarlo bien. Moveré una pieza cuando esté convencido de cual ha de ser.
– Pues tu verás… pero como tardes mucho más igual me levanto, me voy, y te quedas tú solo jugando.

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1 Thought.

  1. La de veces que me he acordado, desde que lo leí, de esto que has escrito. Se puede aplicar a tantas cosas de la vida, tantos momentos, posicionado en un lado o en otro. Cada día me impresionas mas. Pareces el relator de la vida.

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