En la oscuridad de la sala, ya sólo quedaban un par de parejas que querían descubrir el lado romántico de salir los últimos de una sala de cine. Xoan y Berta no esperaron más y se fueron. Él, un poco distante. Ella, sin saber qué sentir.
– ¿Qué tal la película? – Preguntó Berta buscando una convesación para saber, por el tono de la respuesta, si tenía motivos para estar preocupada o no.
– Bueno, bah… ¿Y la tuya?

Ella rió, despreocupada por un chiste absurdo. Él se mantuvo serio; no hablaban de lo mismo.

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