– ¿Qué me quieres decir?
– No te quiero decir nada. Nada nuevo. Ya te lo he dicho antes, varias veces además. ¿Por qué no me haces caso? ¿Por qué siempre dices que no te fías de lo que te digo? Te dije una y otra vez que no quería volver. Tenías que haberme hecho caso.
– ¿Entonces por qué me dijiste que querías volver a verme?
– No lo sé. Lo necesitaba y ya está. Necesitaba verte, saber que seguías ahí, que podía contar contigo, nada más.
– ¿Y el sexo?
– Exageración de los sentimientos. Provocada por el alcohol y la oscuridad de la noche.
– ¿Y por qué me lo dices ahora?
– ¿Otra vez? No te lo digo ahora. Ya te lo dije hace tiempo. Ahora sólo estoy haciendo caso de lo que te dije. No quiero que nos volvamos a ver. Lo nuestro es una relación escrita. Es algo que decidí hace semanas, pero no te dije nada. No tiene ninguna relación con lo que hemos hablado esta última semana.
– Me has engañado… te odio…

Ella se dio media vuelta y se fue. Con un sentimiento de que le había mentido, había estado jugando con ella. Él se quedó con la sensación de no haberse podido explicar de forma que ella le entiendese. Le fastidiaba porque ella pensaría cosas que no eran ciertas. Posiblemente no se volverían a hablar; o quizás algún día de forma casual se encontrasen en alguna parte. Él la siguió con la mirada hasta que la perdió en el horizonte.
Entonces escuchó unos pasos detrás suya…

– Hola.

Él se giró, era una voz conocida.

– ¡Vaya…! Tú por aquí… cuánto tiempo hace… ¿A qué se debe esto…?
– Necesito hablarte.

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1 Thought.

  1. A veces pierdes a alguien sabiendo que pudiste haber hecho más por no romper la relación. También a veces, alguien cree que aunque eso sea irrecuperable, puedes compensarlo arreglando cosas del pasado, que vuelven a surgir de la nada.O quizás sólo sea algo de tu imaginación, para dar motivos a quien quiera odiarte.

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