La habitación era completamente blanca. Las paredes, desnudas, emitían su propia luz que evitaba la presencia de cualquier lámpara. No había tampoco ninguna ventana. Sólo dos puertas. Por la que había entrado, y por la que tendría que salir. Una de ellas se abrió, y apareció una señora mayor, de baja estatura. Llevaba una falda Continue Reading