Una despedida

– ¿Tienes todo lo que necesitas?
– Creo que sí, pero seguro que me dejo algo.- Su mirada se perdía entre los ojos de su compañero. Los estaba viendo por última vez.
– Siento que tenga que ser así, pero es por el bien de los dos.
– Si, ya, lo entiendo, tú no te preocupes, ya sé que no es culpa tuya.- Se subió al tren, mirando atrás intentando no dejarse llevar por los sentimientos.
– ¡Adios!
– Hasta siempre…

El tren arrancó nada más subirse. Era una tarde lluviosa, de esas que se hacen inolvidables para quienes la viven.

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2 Thoughts.

  1. Las despedidas siempre tienen esencia de melancolía y esperanza por el retorno. Cada día cientos de personas viven una despedida para no volver a verse nunca más. Esta es una de esas.

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