La ventana

Las cinco de la mañana. Xoan no podía dormir. Desde hace un tiempo el insomnio se había apoderado de su cuerpo. Ahora se pasaba las noches mirando por la ventana de aquel hotel en el que estaba alojado desde hace ya tanto tiempo… que ni lo recuerda.

Las vistas daban a la ciudad, la Gran Vïa vista por la noche era un libro abierto de historias; coches que venía de nosesabedonde hacia quiensabeadonde. Gente que camina por las aceras con la mirada fija al suelo, temiendo lastimarse si mira al frente. Taxistas que dejan a prostitutas en sus lugares de trabajo…

Y en el cielo, impasible, la luna vigilando que todo siguiera su transcurso y nadie se saliera del papel que tenía asignado.

Xoan seguía observando a través de la ventana, mientras terminaba con la vida de su último cigarro, que una chica estaba sentada en uno de los bancos de la calle. Iba bien vestida, no era una prostituta. Joven, no muy alta y con el pelo suelto. Se preguntó qué hacía una mujer como ella a esas horas en la calle. Ahí quieta, como esperando por alguien pero sin impacientarse porque nunca llegaría. ¿Qué hacía allí? ¿Cuánto tiempo llevaba ahí sentada? Xoan empezó a ponerse nervioso por culpa de aquella chica. Su obsesión por conocer los motivos por los que estaba ahí le estaba haciendo sudar y temblar. ¿Cómo se llamaría? ¿Cómo sería su voz?

Carraspeó su garganta desgarrada mientras apagaba el cigarro y decidió bajar a la calle para saciar su sed de preguntas. Llegó exhausto a la entrada del Hotel y buscó con la mirada la complicidad de aquella mujer, pero había llegado tarde. La soledad de la calle sólo contaba con la compañía de la anaranjada luz de las farolas. Buscó por las esquinas pero nada encontró. Se sentó en el mismo banco en que la había visto y miró hacia el cielo buscando la luna.
– ¡Tú sabes a dónde se ha ido! ¡Dímelo maldita! – Le gritó lo más alto que pudo.

Desesperado, volvió a su habitación. Ahora comprendía el porqué de su imsomnio. Antes, para poder conocerla. Ahora, para pensar en ella.

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1 Thought.

  1. La vergüenza a lo desconocido, el miedo o pánico a conocer gente nueva puede tener un punto contrapuesto en las ansias de la gente por conocer nueva muchedumbre con la que juntarse, hasta llegar al punto de acabar en un pobre Motel de carretera con amigos imaginarios.Esta es la historia de un joven que ha perdido su verdadera vida.

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