La luna rosa

Las estrellas eran diferentes aquella noche. Eran rosas. Igual que la luna. No se sorprendió al verlas porque, la verdad, siempre quiso ver las estrellas de color rosa. Acostada desde su cama miraba atenta por la ventana. Algún día las estrellas serán verdes, pensó. A quien no le gustaría que las estrellas fueran cada una de un color diferente. Millones de colores todas las noches en el cielo. Sería precioso. Pero hoy sólo son rosas y la luna está escondida detrás del edificio que hay delante. Supuso que estaría allí por la gran luz rosa que salía desde detrás del edificio. Malditos vecinos, pensó. Están viendo una gran luna rosa en el cielo y yo solo tengo miles estrellasQuizás si espero un poco podré ver cómo aparece al otro lado del edificio. Pero cuando la luna rosa apareció ella ya se había quedado dormida.

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