Carta para David

David,


ni si quiera puedo empezar esta carta con un “querido David” porque me he propuesto que sea sincera.
Aunque han pasado bastantes años desde la última vez que nos vimos, siento que ahora es el momento de dirigirme a ti para decirte lo que no tenía valor de decirte cuando éramos pequeños. Si crees que se trata de algo personal estás en lo cierto. Si también crees que es una muestra de rencor, también aciertas. Pero la verdad es que a estas alturas ya me importa poco lo que pienses.
Durante años aprovechaste cada uno de mis defectos para ponerme en ridículo delante de los compañeros de clase. Te reías de mí por mi ortodoncia, por cada vez que se me caía un lápiz, o por la ropa que llevaba puesta. Algo ridículo. Aunque quizás normal para la edad que teníamos.


Solo quería decirte que todo aquello que me decías me hacía daño entonces, y me hace daño cuando lo recuerdo. Ojalá pudiera decir que me sirvió para hacerme más fuerte y para saber como afrontar mis miedos pero la verdad es que solo me sirvió para generar más rencor y odio.


Solo quería que supieras que tu eres el culpable.

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