Mi mentira

El día dura un latido de corazón. La mañana. Me quedo quieto en la calle y miro a mi alrededor: las personas, los coches, el cielo. Las mismas nubes de todos los días. Me vigilan y me persiguen. Las mismas caras que me observan con miedo al desconocido. La calle se empieza a mover y con ella mis pies bailan para no caerme, hasta tirarme en una silla. La misma silla de las nueve de la mañana de todos los días. De qué sirve darme cuenta de que este no es mi sitio si sin hacer nada he vuelto a él otra vez.
La noche, la cerveza, la televisión, los gritos de los vecinos que mis paredes tapan poniéndome una almohada encima de la cabeza. Una estrella baja del cielo y me susurra al oído:
La vida es tu propia mentira.

Las ganas de llorar. Abro los ojos y me despierto. Cierro los ojos y me duermo. Sístole y diástole. El día dura un latido de corazón.

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