La secretaria del señor Custom no apartaba su mirada del monitor del ordenador. La sala no era muy grande y realmente me encontraba incómodo de hacer cualquier ruido puesto que el eco rebotaba por toda la habitación y sonaba como un gran estruendo.

Pasé casi una hora esperando hasta que la secretaria me dio permiso para entrar al despacho. Es curioso que, en este tipo de sitios, no sean más puntuales con tu horario de cita.

El despacho era casi tan grande como la sala de espera. Casi todo el perímetro estaba lleno de estanterías con libros, excepto la pared del fondo donde había una pequeña ventana por la que un trozo de luz conseguía hacerse hueco en la tenue oscuridad. Al frente, una mesa de madera con un montón de papeles y un señor completamente calvo. Cogió uno de esos folios y frunció el ceño.

– Señor… vamos a ver.. Señor Lukinski ¿verdad?
– Sí, ese soy yo.
– Muy bien, tome asiento, tome asiento.

Realmente solo había una silla libre al frente de la mesa. Para qué iba a haber más si las personas siempre entraban de una en una.

– Bien… veamos… Señor Luzinski…
– Lukinski. -Me apresuré a corregirle.
– Sí, eso. Así que usted quiere volver atrás en el tiempo… ¿exactamente cuánto? -El señor calvo apenas había levantado la vista del folio que había cogido al inicio de la sesión.
– Digamos que unos cuatro meses.
– ¡Cuatro meses! -Ahora sí la levantó-. Bueno eso no es mucho tiempo ¿verdad? ¿Alguna muerte de un familiar? ¿Algo que quiso decir y no se atrevió?
– Oh, no, nada de eso señor. Mis familiares siguen todos vivos -dije sonriendo levemente para intentar convertir la charla en algo amistoso-. Pero verá, mi vida se está liando a pasos agigantados… Se me está yendo de las manos. Como una bola de nieve. Me gustaría que todo volviera a ser como antes.
– Vamos, chico, solo son cuatro meses. En tan poco tiempo tu vida no se ha podido complicar tanto de forma que no puedas arreglarlo. -Recuerdo que ahora no apartaba sus ojos de los míos. En estos momentos supe lo que sentía el folio aquel-.
– Verá, hay involucradas demasiadas personas, no quiero que nadie salga dañado. Lo mejor sería volver atrás y rehacer las cosas… pensando más en las consecuencias.
– Comprendo. -Volvió a agachar la vista al folio. Diablos, ¿qué pondría ahí? lo posó sobre la mesa y volvió a mirarme fijamente-. Bueno revisaré tu caso con especial interés. Pero no puedo prometerte nada.
– ¿Cómo sabré si aceptarán mi solicitud?
– Fácil. Vete para casa y haz vida normal. A la noche, métete en cama y duerme. Mañana cuando te despiertes mira el calendario. Si sigue en Abril es que la hemos rechazado, pero si ha cambiado a Diciembre del año pasado, es que la hemos aceptado.
– Muy bien, muchas gracias por todo. Gracias, de verdad. Hasta luego.
– Hasta luego.

Aquella noche me costó mucho conciliar el sueño, bastante. Pero nadie sería capaz de dormir cómodamente sin estar seguro de qué día sería el día siguiente ¿verdad? Yo esperaba, y deseaba de verdad, volver atrás a mi vida tranquila. Y con ese sueño me dormí.

Compartir en las redes sociales

1 Thought.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *