En la orilla del lago, Xoan se ayudaba de la oscuridad de la noche para ocultar sus lágrimas. Estaba sentado en su lugar favorito, mirando las estrellas. Ella llegó por atrás y le abrazó.
– ¿Qué haces? – Le preguntó mientras se sentaba a su lado.
– Hola… Estoy aquí… mirando las estrellas… ¿Ves aquella de allí? Antes era mi favorita. Era la más brillante, destacaba sobre todas. Yo solía venir aquí casi todas las noches y hablarle, contarle lo que pensaba y lo que me había pasado. Ella me respondía cambiando su luminosidad. Y las que están a su alrededor, eran amigas. Lo sé porque cuando les contaba un chiste, todas respondían parpadeando como si se estuvieran riendo.
– ¿Y qué pasó? ¿Por qué ya no es tu favorita?
– Por que desde que te conocí, mi estrella favorita eres tú. Y ellas lo saben, se han dado cuenta. Aunque sigo viniendo aquí todas las noches, la más brillante ya no juega conmigo. Apagó su luz especial para ser igual que las demás. Y sus amigas han dejado de parpadear su brillo cuando les cuento un chiste. Ahora son todas iguales, no sé qué les ha pasado, supongo que se habrán enfadado.
– ¿Eso te pone triste?
– Me da rabia porque supuse que como éramos amigos, lo entenderían. Pero me equivoqué. No me importa, como ya te dije mi estrella favorita eres tu y al menos a tí te puedo tocar.- Sonrió cómplicemente mientras le pasaba el brazo por la cintura -. Vamos para adentro, empieza a hacer frío.

Y cuando se dieron la vuelta, una estrella del cielo brilló más durante unos instantes para destacar por encima de todas. Después, se apagó  hasta un brillo que la hacía incapaz de ser diferenciada de las demás estrellas.

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Xoan estaba dándose los últimos retoques delante del espejo cuando su novia lo avisó al timbre.

– Estoy terminando, ahora mismo bajo.

Terminó de ajustarse la camisa y bajó corriendo por las escaleras. Ella le estaba esperando impaciente.

– ¡Hola!
– Hombre, por fin…
– Venga, vamos, que llegamos tarde.

Uno de los amigos de Xoan daba una fiesta en su casa y Xoan y su novia habían quedado para ir juntos. Por el camino ella se mostraba impaciente por conocer a sus amigos.
– ¿Estás nerviosa?
– Un poco, pero bueno, cuanto antes pase esta primera impresión mejor.
– Claro, no te preocupes, ya verás como no es para tanto.

Cuando llegaron, Xoan llamó a la puerta y su amigo le abrió dejando escapar un aire de música que sonaba en el interior.
– ¡Hombre Xoan! ¡Cuánto tiempo! Vaya, veo que no estás sólo… – El amigo se quedó mirándola-. Hola ¿qué tal?
– Sí, viene conmigo, estaremos un rato nada más.- Le explicó Xoan.
– Ya… verás… ¿sabes qué pasa? Mira, ven. – Cogió a Xoan por el hombro y lo llevó a una zona más apartada -. Verás, ella no puede entrar.
– ¿Por qué?
– Mira, no es por mí, es por… ya sabes. Es mejor que no entre.
– Vamos tío, es mi novia. Casi no tiene amigos y quiere conoceros, a vosotros y a… a todos, quiere formar parte del grupo.
– Ya… lo siento, pero si vienes con ella… cero fiesta, Xoan.

Se dio media vuelta y fue junto a su novia.
– ¿Qué pasa Xoan?
– Nada… mejor nos vamos, aquí ya están terminando.
– ¿No podemos pasar?
– No, hoy tampoco nos dejan.

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