Xoan despertó. Abrió los ojos, un poco. No podía abrirlos más porque había algo que le molestaba. ¿Luz? ¿Agua? No estaba seguro. ¿Dónde estaba? La oscuridad le impedía ver más allá de su propio cuerpo. Era un lugar pequeño, húmedo. Casi sentía como si estuviera flotando en medio de una piscina. Intentó gritar pero no pudo. Intentó salir a la superficie, pero tampoco pudo.
Escuchó ruidos. ¿De dónde venían? ¿Quienes eran esas voces? Intentó recordar cómo había llegado hasta ahí pero fue imposible.

Algo le agarró. Xoan se asustó y sintió dolor. Era presa de un depredador que le estaba arrastrando hacia la profundidad de aquel símil de piscina. Cerró los ojos y gritó.

Un minuto después, nació.

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